Hay muchas cosas que el paisaje, la tranquilidad, la calidez humana y la familia sencillamente no pueden suplir cuando hablamos de estudios, trabajo y salud. Se ha preguntado cuán dependiente es usted y su familia de los grandes centros urbanos, más específicamente, ¿Con cuanta periodicidad debe acudir a Temuco, Valdivia, Concepción y Santiago para acceder a algo que como “pueblo” no ofrecemos? Efectivamente con el tiempo hemos progresado y al parecer vamos bien encaminados, sin embargo, aun la brecha es abismante.
La educación básica y media es totalmente abordable para nuestra comuna, la crianza se torna amena y tranquila y los costos pudiéramos incluso señalarlos como bajos. Pero, ¿qué ocurre cuando un hijo quiere estudiar en la educación superior? ¿Qué opciones tenemos?, la respuesta es lisa llanamente casi ninguna. La dependencia de otros centros urbanos por sus Universidades y centros de educación superior son absolutas lo que implica una serie de costos y sacrificios que para las familias no estaba en sus retinas de manera tan determinante como cuando ya en el colegio se empieza a vislumbrar este siguiente paso. Los viajes, el alojamiento, la alimentación, matrícula y arancel son un dolor de cabeza, dolor que se traduce en que nuestros jóvenes si puedan proyectar un mejor futuro y en la mayoría de los casos acceder a oportunidades que como padres jamás pudieron tener. Y qué alegría es ver como estos jóvenes van pasando etapas y creciendo en pos de ser “alguien” en los próximos años.
Si ya debimos salir por estudios, ahora piense en el trabajo, oportunidad tan necesaria para sentir retribuido los años de esfuerzo por parte del estudiante como de su familia y sostén. Trabajar en nuestra comuna atendiendo a las distintas profesiones y estudios a los que accede es difícil, y no es culpa, de las autoridades de la comuna, de los empresarios, ni mucho menos de los jóvenes y sus familias. Es culpa, de la centralización persistente en nuestro país y que no solo se muestra con el “Santiago es Chile” sino traspasando ese centralismos a las capitales regionales como Valparaíso, Concepción, Temuco, Valdivia, entre otras. Para las comunas es una ardua tarea repatriar profesionales jóvenes principalmente, ya que haciendo un catastro podríamos encontrar la sorpresa que la mayoría de ellos abandonó Villarrica para radicarse en otra ciudad por mejores oportunidades principalmente laborales. ¿Qué hacemos como comuna para retener nuestros talentos? ¿Les damos oportunidades de trabajo a nuestros coterráneos?, preguntas para las cuales ud. sin duda tiene su propia respuesta.
Y debemos salir nuevamente, si hablamos de salud, ser de “pueblo” es vivir a como dice el dicho a la “buena de Dios”. Los especialistas están en los grandes centro urbanos, incluso allí con problemas de disponibilidad debido al gran déficit de especialistas y médicos a nivel nacional que en este caso si son responsabilidad de los gobiernos y sus autoridades. Por tanto, todas estas situaciones antes comentadas implican costos económicos y de tiempo, que no todos pueden financiar, aquellos que no, lamentablemente esperan meses y años por una atención y otros tristemente fallecen por no tener los medios y peor aun ser de “pueblo”
Somos una ciudad llena de bondades, pero lamentablemente no tenemos mucho que ofrecerle a la juventud, a los trabajadores y los enfermos. El centralismo sin duda, un cáncer que atenta a nuestro desarrollo y crecimiento como habitantes de una tierra hermosa con paisajes envidiables y llena de muchos talentos jóvenes. El diagnóstico y la reflexión están, el desafío gigante, respuestas miles, cuento conocido, pero siempre esperanzado que mañana podamos partir diciendo, por ejemplo: “tenemos un nuevo Hospital”.
Marco Luna Macalusso
Administrador Público y Licenciado en Ciencias Políticas Director de Carrera Administración de Empresas
IPCHILE SEDE TEMUCO