VILLARRICA.- Nicolás Eduardo Illésca Lillo de 23 años, jinete profesional nacido el 21 de enero de 1994, en Villarrica, desde temprana edad mostró amor por los caballos, y lograr el sueño de convertirse en un exitoso jinete.
La vida no le ha sido fácil, teniendo tan solo 9 años debió enfrentar el fallecimiento de su madre quedando él y su hermano al cuidado de su padre.
Amante de los caballos, comenzó a montar y participar en carreras a la chilena realizadas periódicamente en canchas cercanas a Villarrica.
Ya en el año 2011 tras su desempeño, pasión y dedicación por el trabajo con equinos, surge la posibilidad de ingresar a la “Escuela de Jinetes Profesionales” en Santiago.
Luego de 1 año en la escuela de jinetes, otros dos como cuidador de caballos, con la alegría cómplice de su padre y familiares, logra en enero del 2014 su titulación, además, obtener la patente como nuevo jockey y así poder correr en todos los hipódromos del país, comenzando a mostrar sus habilidades.
Cabe señalar que los jockey son profesionales independientes que al ingresar a la escuela de jinete, aprenden diferentes técnicas de manejo de caballo, junto con educarse en temas de conocimiento general. Comienzan como jinete aprendiz y luego de conseguir 60 triunfos pasan a ser jinetes de primera categoría. Mucho se comenta de que la estatura debe ser baja, sin embargo, lo más importe es que tener un peso adecuado y no tener que hacer grandes esfuerzos para alcanzarlos, lo ideal son 50 kilos.
El camino para este joven no ha sido fácil, en junio del 2014 en la carrera número 11 de la jornada, Nicolás sufrió junto a su caballo una brutal rodada que lo dejó inconsciente y luego de ser trasladado a la Mutual de Seguridad se descartaron fracturas de cráneo y columna. La rápida llegada de su familia a Santiago, el apoyo de amigos y oraciones, lograron que tuviera una pronta recuperación energía y optimismo. Volviendo a las pistas con más fuerza y logrando varios triunfos que lo hacían retomar la seguridad en sus capacidades.
Sin embargo, en agosto del 2015, sufre nuevamente una rodada, más fuerte que la anterior quedando con lesiones graves. Este hecho lo hizo replantearse la idea de continuar, por lo cual, regresa a Villarrica.
Retoma de a poco su confianza en la monta de caballos participando en distintas actividades en la zona lacustre.
Después de estar casi un año fuera de la hípica, el guerrero Nicolás decide volver a Santiago con una mochila cargada de sueños y triunfos por lograr.
Actualmente se encuentra ejerciendo y entusiasmado con la posibilidad de viajar a mostrar su talento al hipódromo de Meydan, Dubai y así cumplir con uno de sus grandes sueños, como es representar a Chile en el extranjero.