Multitudinaria despedida al artista Idelfonso Quilempan

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NUEVA IMPERIAL.- Una multitudinaria despedida le tributó Nueva Imperial al reconocido escultor Ildefonso Enrique Quilempan Astorga, quien perdiera la vida trágicamente la tarde de este domingo tras volcar en el automóvil que conducía.

Sus restos fueron velados en su vivienda de avenida Los Alerces, hasta donde llegaron amigos y familiares a despedirlo.

En primera instancia el féretro con los restos del artista fue velado en el segundo piso de la vivienda, desde donde lo trasladaron a un costado de la residencia, en un galpón donde se encuentran cuatros esculturas sin terminar.

Este miércoles la urna fue sacada del taller hasta el patio de la vivienda, donde se le realizo una misa a la que llegaron diversas autoridades, entre ellas el alcalde de Nueva Imperial, Manuel Salas.

Luego, los restos del artista fueron trasladados por distintos lugares emblemáticos de esa comuna, donde se encuentran las escultura que creó, saliendo por calle Los Alerces, para en primer término dirigirse al Parque de Los Ríos, prosiguiendo luego a la plaza Pedro de Valdivia, finalizando en el Parque Thiers, siendo las de este lugar las últimas que había realizado el extinto.

Acto seguido, la caravana se dirigió el camposanto, donde fue se procedió a los funerales.
Vecinos expresaron que Ildefonso Enrique Quilempan Astorga construyó una relación muy especial con Nueva Imperial, la comuna que lo acogió hace unos 10 años, y donde comenzó a forjarse como un hábil artesano de la madera.

SU HISTORIA
Originario de Puerto Domínguez, con el paso de los años se transformó en un habitante de casi toda la zona costera de La Araucanía, llevando lo mejor de su arte a otras comunas y regiones del país.

Su gran legado como artesano de la madera quedará como recuerdo imperecedero para quienes día a día caminan por Nueva Imperial, Puerto Domínguez, San Juan de la Costa, Lebu o Laraquete.

Escultor autodidacta, comenzó desde joven su relación con la madera, primero a través de la mueblería y más tarde con tallados menores que luego plasmó en obras monumentales y que con el tiempo se transformó en el sello distintivo de su arte, dando vida a personajes y formas de vida para que las nuevas generaciones no olviden de dónde vienen y sigan el ejemplo de estos guardianes de la cultura.

También mantuvo desde pequeño sus nexos con el campo, la cultura mapuche y una vida de muchos sacrificios y carencias, la que reflejó en cada una de sus obras, porque como dijo en más de una ocasión, “muchos de los trabajos que yo hago son cosas que vi o viví desde pequeño y eso me permite reflejar en la madera esos momentos, así como relacionarme muy bien con los materiales que conozco desde niño”.

En una entrevista realizada por personal de la Municipalidad de Nueva Imperial el 2015, Ildefonso Quilempan se definía como una persona meticulosa en la ejecución de sus obras.

“Yo no hago una obra por azar”, explicaba, agregando que, “en lo personal, me encanta rescatar todo lo que tiene que ver con la memoria histórica, ya sea del mapuche o del huinca. Todo lo que yo hago tiene un propósito o un sentido cultural”.

Idelfonso Quilempan

Respecto a su trabajo, decía trabajar en silencio, con gran compromiso y un minucioso trabajo de investigación, donde muchas veces se apoyaba con un antropólogo.

“Primero tengo que hacer mis bosquejos, tomar mis medidas, el tamaño que las voy a hacer. Muchas veces me pasó que traje madera y no resultó ser la adecuada para trabajar y eso me llevó a tener que realizar todo de nuevo, porque a mí me gusta que el trabajo quede bien hecho”, argumentaba.

“De repente me aparecen algunos detalles e imperfecciones, pero me gusta dejárselos a la madera, ya que eso le da originalidad. Una de las maderas que trabajo es ciprés, ya que este árbol entrega un material muy noble para la humedad, y trato la madera con productos especiales para que mis obras alcancen los 250 años”.

En otra entrevista para el sitio web de Parque Eólico Lebu-Toro, donde está instalada una escultura a Pelentaro, se manifestaba como “un agradecido de la vida y de mi pueblo, Dios me preparó con todas estas experiencias de vida para llevar mi arte a la gente. Conozco la cultura mapuche, viví la resistencia. Dios me puso en este momento para hacer este trabajo. También me dio un remezón y enmendé el camino. Sé cómo enyugar los bueyes, cómo montar un caballo y cuántas vueltas tiene la coyunda. Por eso puedo darle una tridimensionalidad a los trabajos que hago con animales o con personajes porque yo viví esa vida”.

Decía tener varios sueños, los que el destino tronchó: “uno es hacer algún día, los 12 guerreros más importantes de mi pueblo. También, me gustaría hacer una obra gigante que represente a mi región, tal vez hacerla en Temuco, pero lo más importante, sería terminar el proyecto que soñamos para Puerto Domínguez. Terminar la totalidad de las esculturas que habíamos soñado y que representan la vida, costumbres y añoranzas de nuestro pueblo que, de alguna forma se reflejan en estas experiencias campesinas.

Por Israel Sanhueza.